Caudillismos…. No gracias
Vivimos en un país que históricamente ha sabido apoyar candidaturas caudillistas en vez de partidarias, no voy a intentar remontarme a épocas muy lejanas para no hacer de esto una clase de historia, sino que con un mayor criterio tocaré temas más cercanos a nosotros cosa que las sentiremos mas real y nos dará una perspectiva de cómo se maneja la política en el país.
Comencemos pensando cual fue la última elección presidencial en la cual salió elegido una persona de un partido político tradicional, esta búsqueda nos trasladara al año 1985, donde un muy joven Alan García seria el ganador en representación del Partido Aprista. Corremos 5 años después y nos encontramos con un chinito muy gracioso que llego con su tractor y poco a poco fue subiendo hasta llegar a la presidencia esto lo hizo con un partido llamado Cambio 90; este mismo personaje sería elegido en 1995 por Cambio 90 – Nueva mayoría. Vamos a obviar el fraude cometido en el año 2000 por Fujimori para pasar de frente a la elección del año 2001 que sería ganada por Alejandro Toledo candidato del partido Perú Posible (existente desde el año 1995). Luego en este recuento la muy cercana elección nuevamente de Alan en el 2006.
Lo primero que salta a la vista es como una figura representa mucho más que un partido, comencemos con lo que se conoce como el partido de mas historia y que se mantiene en mayor vigencia que es el APRA, se han presentado a todas las elecciones escritas antes; sin embargo sus únicas victorias han sido con Alan a la cabeza, una representación clara de lo que es el caudillo para la gente. Partidos que tienen algunos años y un poco de historia como el PPC no han sabido ganar más que elecciones municipales. El socialismo en sus distintas variantes a lo largo de este periodo tampoco tuvo la suerte de llegar al poder.
En cambio vemos a un Fujimori, un técnico que la gente apoyo en un inicio por su decepción del político tradicional gracias al glorioso (¿?) gobierno aprista del 85-90. Tuvo el apoyo suficiente para cerrar el congreso, reelegirse y casi perpetrarse en el poder por más tiempo. Luego un Toledo que candidateaba por un partido existente recién desde el año 1995, para el día de hoy al menos se mantiene por 16 años consecutivos con el mismo nombre e ideas.
Así que hoy observamos lo que es la continuación de todo este proceso, la hija del dictador de los 90´s que solo se vale de ser su hija para llegar al poder, un militar caudillista que lidero una rebelión e intenta representar el cambio que el Perú necesita, Toledo que viene con sus 16 años en política y con un periodo medianamente exitoso en el pasado, y al final 2 técnicos que se presentan como ejecutivos, porque saben que a la gente le gusta ese perfil, uno como economista que ya se le conocen ideas interesantes en el tema y el otro es uno más de tantos alcaldes que pensaron que llegarían a ser presidentes (Belmont, Bedoya, Andrade, Barrantes, etc.) Mi única conclusión es que si no fortalecemos a los partidos políticos y la forma de inscripción de listas de candidatos seguiremos teniendo mamarrachos, esporádicos y estereotipos de políticos que se creen lo suficientemente preparados para gobernar un país complicado como el nuestro.
Fernando Arce
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