
Hace más de 50 años que el paladar peruano no se cansa del Pollo a la brasa, aunque hay diferentes versiones de su país de origen, por usos y costumbres es un plato de bandera nacional, ya que lo consumimos domingo a domingo cuando nadie quiere cocinar, o en cualquier ocasión sea el lugar que fuere o el precio que haya que pagar. Hay para todos los bolsillos y hasta para todos los gustos. ya que hasta se combina con la comida china o criolla. Es difícil encontrar a alguien que no le guste, personalmente no conozco a nadie que no disfrute hasta el pellejo. Su aceptación, desde que se empezó a vender en La Granja Azul o La Caravana, fue inmediata y dudo que esto cambie en algún momento.
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